domingo, 5 de abril de 2015

Capítulo 3: Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo Don Quijote en armarse caballero.

Después de cenar, Don Quijote pide al “gobernador del castillo" (el ventero) que tras velar las armas, le conceda caballero y así poder ir a buscar aventuras como caballero andante. El ventero, cerciorándose de que está un poco loco, se burla de él haciéndole creer que también es un caballero y diciéndole que sí lo armará, y preguntándole  que si traía dinero pero él le contestó que nunca había leído que un caballero andante trajera.

Don Quijote vela las armas en un patio del “castillo" (el corral de la venta). Durante la vela, un par de arrieros, van al pozo para dar de beber a los animales de carga, para lo cual deben apartar las armas que Don Quijote está velando. Éste defiende la vela y agrede a los arrieros. Los compañeros de éstos comienzan a arrojar piedras a Don Quijote, y el ventero, para evitar más problemas, decide acelerar la ceremonia: da por terminada la vela de armas y seguidamente arma caballero a Don Quijote, ayudado de las dos prostitutas (doncellas; la Tolosa y la Molinera). Don Quijote agradece haber sido armado caballero, y sale de la venta.














Opinión: En este capítulo como que empieza la loca aventura de Don Quijote, aquí nos damos cuenta de lo loco que puede estar éste personaje.